Mi familia es putas putas

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Como si no culiaran. Laura coincide en la existencia de ese escenario potencial: Es solo ponerse una cita y ya, que pase lo que sea. Para las prostitutas con las que hablamos, no es tan así. Las rutas que encaminan a las personas hacia el trabajo sexual son diversas. De esa diferencia parten muchas de las inconformidades. Como si estuviéramos enfermas, como si tuviéramos dislocada la vagina. Silvana afirmó algo parecido: Esto es un trabajo igualito a los otros. Pero el debate no es tan sencillo.

Sobre la prostitución se cruzan tensiones históricas, culturales, jurídicas y, sobre todo, morales, que la ubican en una zona gris.

Las violencias sobre las trabajadoras sexuales son reales y los estigmas alrededor de su oficio siguen trayendo consecuencias funestas ataques verbales, físicos, asesinatos, desapariciones.

La pregunta sobre cómo regular el trabajo sexual, que es legal, sin abrir espacios para que la explotación sexual o las violencias se cuelen en el camino sigue abierta. Luz y Josefa piensan que la solución es que las garantías laborales y de seguridad para las prostitutas sean como las de cualquier otro oficio. El colectivo Furia Diversa y Callejera, por su parte, ha estado trabajando en la creación de redes de apoyo entre trabajadoras sexuales de todo el país.

Como la gente sabe, el maltrato y la explotación vienen desde las casas. Pienso que todos los problemas —no solamente la prostitución o la explotación sexual— nacen de la falta de una educación buena y de calidad. No la del colegio, sino bases de educación en casa. Yo salgo a la calle y puteo, traigo dinero y comida a la casa.

En Construcción de Paz , Sin Categoria. Pacifista es un proyecto enfocado en contenidos sobre la terminación del conflicto armado y la construcción de paz en Colombia.

Una plataforma para la generación de paz. Las películas del Festival de Cine por los DD. Desde entonces, ha servido a la diosa Yellamma y a cuantos hombres han pagado por su compañía.

Una alegre jornada festiva. Tras las celebraciones, su madre la encerró en una habitación. Poco después, un hombre mayor entró y la violó. Rudrama fue la amante de aquel terrateniente durante dos años. Él mantenía a su familia a cambio de que la niña fuese su concubina.

Tras la desaparición del terrateniente, llegaron multitud de hombres. Mi familia salía de la vivienda para que estuviese con ellos. Era muy guapa y había días que podían venir diez hombres. Ella dejó de ejercer la prostitución hace unos años y sobrevive con una pensión mensual de rupias 5 euros que recibe del Gobierno como parte de un programa de rehabilitación.

Y ni siquiera las percibe todos los meses con regularidad. La India prohibió la consagración de devadasis en Se estima que existen A día de hoy se sigue consagrando —y condenando— a niñas. No siempre fue una forma de explotación sexual: Los terratenientes y la nobleza las mantenían en lujosas viviendas. Con el paso del tiempo se convirtieron en cortesanas para ricos amparadas por el manto de la religión. Los nobles indios perdieron poder y riqueza y dejaron de patrocinar a los templos.

La tradición de las devadasi degeneró en explotación sexual. En la distancia se observan molinos eólicos. Aquí nació la leyenda que dio comienzo a la tradición de las devadasi. El templo en sí mismo no sería gran cosa si no fuese por su leyenda. Un muro rodea el recinto y en su centro un pequeño edificio amarillo y naranja aloja una estatua negra de Yellamma.

Cientos de peregrinos acuden al templo a diario. El lugar es un destino religioso y turístico. Familias con niños pasean por el complejo. Devadasis con aspecto de tener 80 años pero que probablemente no lleguen a los cincuenta piden limosnas en el lugar. Un desconfiado sacerdote asegura que aquí no se realizan consagraciones.

La pregunta ofende al religioso , que corta la conversación. Los esfuerzos del Gobierno indio y las organizaciones no gubernamentales han limitado las consagraciones, pero no puesto fin a ellas. Si antes se llevaban a cabo en los templos, ahora se hacen a escondidas. Se realizan en las casas de los sacerdotes , que lo hacen por dinero. Las redes de prostitución también impiden el fin de las devadasi.

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Nos hacen putas, nos convierten en putas". Hay cosas que recién empiezo a recordar. Mi familia salía de la vivienda para que estuviese con ellos. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Cómo le van a comprobar a usted, con evidencias, que a usted se la estaban comiendo.

El totazo empezaría en cuatro salarios mínimos por contratar a una prostituta durante los primeros dos años de vigencia de la ley y escalaría hasta 32 algo así como 23 millones de pesos después de nueve años.

La plata recaudada iría a un Fondo Nacional de Atención y Apoyo a Personas en Situación de Prostitución que se crearía tras la aprobación de la ley. Charlamos con diez chicas del barrio Santa Fe, dos que trabajan itinerantes en Chapinero y contactamos por teléfono a una de las integrantes del colectivo Furia Diversa y Callejera que, entre otras, trabaja con la creación de redes de apoyo entre trabajadoras sexuales y hace activismo político por sus derechos. Empezando porque, de las chicas del Santa Fe, apenas una conocía de la existencia del proyecto de ley radicado el viernes pasado.

También me recordaron que, a diferencia de la imagen general que suele estructurar estos proyectos de ley, las formas como se ejerce el trabajo sexual son diversas: Estas son las cinco grandes preocupaciones de este grupo de mujeres frente a la posibilidad de que multen a sus clientes y los efectos colaterales que podría conllevar el proyecto de ley:. Como dice Josefa, que lleva dos años trabajando como prostituta: Nos joden es a nosotras.

Esa preocupación, compartida por casi todas, empieza con la incertidumbre sobre qué otras alternativas laborales reales habría para las mujeres que dependen del comercio sexual para sobrevivir. Laura, de Furia Diversa y Callejera, lo condensa con contundencia: El proyecto de la representante Rojas parte de otra premisa: Pero, la pregunta queda abierta: Y esa es la sensación general de todas: De hecho, dos dijeron que les preocupaba que por esa multa el negocio terminara volviéndose clandestino y con cada vez menos regulaciones.

Laura lo resume así: A día de hoy se sigue consagrando —y condenando— a niñas. No siempre fue una forma de explotación sexual: Los terratenientes y la nobleza las mantenían en lujosas viviendas.

Con el paso del tiempo se convirtieron en cortesanas para ricos amparadas por el manto de la religión. Los nobles indios perdieron poder y riqueza y dejaron de patrocinar a los templos. La tradición de las devadasi degeneró en explotación sexual. En la distancia se observan molinos eólicos. Aquí nació la leyenda que dio comienzo a la tradición de las devadasi.

El templo en sí mismo no sería gran cosa si no fuese por su leyenda. Un muro rodea el recinto y en su centro un pequeño edificio amarillo y naranja aloja una estatua negra de Yellamma. Cientos de peregrinos acuden al templo a diario. El lugar es un destino religioso y turístico. Familias con niños pasean por el complejo.

Devadasis con aspecto de tener 80 años pero que probablemente no lleguen a los cincuenta piden limosnas en el lugar. Un desconfiado sacerdote asegura que aquí no se realizan consagraciones. La pregunta ofende al religioso , que corta la conversación. Los esfuerzos del Gobierno indio y las organizaciones no gubernamentales han limitado las consagraciones, pero no puesto fin a ellas.

Si antes se llevaban a cabo en los templos, ahora se hacen a escondidas. Se realizan en las casas de los sacerdotes , que lo hacen por dinero. Las redes de prostitución también impiden el fin de las devadasi. Durante los festivales religiosos en los que se llevan a cabo consagraciones, proxenetas de Bombay, Pune, Bangalore y otras ciudades acuden a los pueblos de Karnataka para comprar devadasis con las que llenar sus burdeles.

Hija, nieta y tataranieta de devadasis, Chandani escapó a su destino. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres.

Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución.

Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución. Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta. Las agencias internacionales como el Banco Mundial que insisten en calificar a las putas como trabajadoras sexuales.

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Un desconfiado sacerdote asegura que aquí no se realizan consagraciones. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Tras la desaparición del terrateniente, llegaron multitud de hombres.

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